El náhuat volvió a florecer
El proyecto Cuna Nawat nació en 2010 como una respuesta urgente para salvar el náhuat-pipil, la última lengua indígena viva de El Salvador, que se encontraba en un estado crítico de extinción.
Ideado por el Dr. Jorge Lemus, reconocido lingüista de la Universidad Don Bosco y Premio Nacional de Cultura en 2010 por esta labor, el programa cambió drásticamente la estrategia de preservación lingüística en el país.
Cuna Nawat
De una lengua al borde de desaparecer a niños hablándola nuevamente
Cuna Nawat transformó la revitalización lingüística en El Salvador apostando por algo fundamental: devolver la lengua a las nuevas generaciones.
Una lengua al borde de desaparecer
Décadas de marginación sistemática e invisibilización estatal arrastraron al náhuat a un punto de quiebre. Hacia el inicio del proyecto, quedaban menos de 100 hablantes nativos en todo el territorio.
La persona hablante más joven superaba los 55 años de edad.
Sin niños que hablaran la lengua, el idioma estaba destinado a desaparecer a corto plazo.
Los hitos que cambiaron el futuro del náhuat
El cambio de estrategia
El Dr. Jorge Lemus identificó que las clases tradicionales para adultos no funcionaban para revitalizar una lengua moribunda. La solución fue crear un nido de inmersión lingüística temprana, inspirado en modelos exitosos de Nueva Zelanda (Language Nests) y el País Vasco. La primera sede abrió sus puertas en Santo Domingo de Guzmán, Sonsonate, el municipio con mayor concentración de nahuahablantes.
El rol de las Nantzin
Al no existir docentes titulados en náhuat, el proyecto formó a las mujeres adultas mayores de la comunidad, llamadas cariñosamente Nantzin o “madrecitas”, para convertirlas en las educadoras del programa. Ellas se encargaron de transmitir el idioma de forma natural a niños de entre 3 y 5 años mediante juegos, canciones y la cosmovisión pipil.
La expansión del modelo
Tras el éxito de la primera Cuna Nawat, el modelo se replicó en Santa Catarina Masahuat en 2018 y posteriormente llegó al distrito de Nahuizalco.
Una nueva generación de hablantes
El impacto del proyecto es histórico: se pasó de tener una hablante nativa más joven de aproximadamente 55 años a registrar niños de apenas 3 años hablando náhuat de forma fluida.
Consolidación actual
Con el apoyo de organizaciones internacionales como Asociación Pro-Vida y redes de solidaridad del País Vasco, entre ellas Garabide, el proyecto ha logrado hitos mayores en años recientes. En 2025 se inauguró el primer local propio en Nahuizalco y en 2026 se celebró el II Congreso de Revitalización Lingüística.
Nantzin las madres que enseñan
El modelo de Cuna Nawat reconoció algo esencial: el conocimiento de la lengua ya existía dentro de las comunidades.
Las Nantzin se convirtieron en el puente entre las generaciones mayores y los niños. A través del juego, canciones, relatos, convivencia diaria y la cosmovisión pipil, el náhuat volvió a escucharse entre los más pequeños.
De una Cuna a tres comunidades
El éxito de Santo Domingo de Guzmán permitió ampliar el modelo y llevar la inmersión lingüística a otras comunidades de Sonsonate.
Santo Domingo de Guzmán
La primera Cuna Nawat nació en la comunidad con la mayor concentración de hablantes de náhuat del país.
Santa Catarina Masahuat
El modelo de inmersión lingüística llegó a una segunda comunidad, ampliando la formación de nuevas generaciones de hablantes.
Nahuizalco
En 2025 se inauguró el primer local propio de Cuna Nawat en Nahuizalco, consolidando una nueva etapa del programa.
Una historia que continúa escribiéndose
Con el apoyo de organizaciones internacionales como Asociación Pro-Vida y redes de solidaridad del País Vasco, como Garabide, Cuna Nawat continúa fortaleciendo la revitalización lingüística. En 2025 se inauguró el primer local propio en Nahuizalco y en 2026 se celebró el II Congreso de Revitalización Lingüística, consolidando a más de 600 niños graduados que hoy actúan como el relevo generacional de esta herencia cultural.
